Más allá de sobrevivir al Reto...

Más allá de sobrevivir al Reto…
Por: Adrián Alarcón

¡Listo! ¡Ya está! ¡Te decidiste! ¡Te anotaste al Reto! ¡Y ya lo comenzaste!

Y ahora… Ahora… Bueno, te aviso: ahora viene lo bueno. Hay que cumplirlo.

¡Jaaaaaaa! ¿Qué dijiste?... “Chin, en la que me metí…” Bueno, te digo esto: tranqui… tranqui… Como dicen: “Un día a la vez”. Porque más allá de sobrevivir al Reto, se trata de vivir la experiencia, despiertos, estando presentes durante esos 5,400 minutos en el cuarto caliente. Y de disfrutarlo, de vivir una aventura de auto-redescubrimiento cada vez, cada clase, cada postura.

Con la esperanza de dar un aporte para que tu viaje personal resulte más agradable, comparto algunos consejos:

¡Asegúrate de estar bien hidratado! ¿Esto quiere decir que hay que tomar agua hasta reventar? No. De hecho, eso puede ser contraproducente. Sí toma tus 2 litros diarios de agua, pero complementa con jugos, sopas, sueros. Gatorade y similares como, suero oral o electrolitos. A tu agua natural puedes agregar una pizca de sal de mar y bicarbonato.

¡Manténte presente! La repetición constante te pone en riesgo de entrar en piloto automático. No lo permitas. Conecta con tu cuerpo, con las sensaciones que te comunica, en cada momento. Y escucha el diálogo, palabra por palabra ejecútalo. Así evitarás lesionarte por ir más allá de su rango máximo de movimiento del día (cada día es distinto, lo sabemos…) y desarrollarás el trabajo mental de consciencia corporal que la práctica fomenta.

¡Cuídate, consiéntete! Hacer el Reto es poner al cuerpo en situación extrema. Estos dos meses, dedícatelos a ti. No te expongas a riesgos innecesarios. Aliméntate sanamente, sin excesos. Elimina el consumo de alcohol y tabaco (es muy común que, al principio del Reto, sientas que tus adicciones se refuerzan… en realidad estás desintoxicándote, y las adicciones luchan aferrándose). Si te sientes dolorido, es normal. Toma un masaje, Reiki, acupuntura, baños con sales de Epson… En el estudio te ofrecemos toda una gama de servicios complementarios, para que estén a la mano cuando los necesites.

Y, sobre todo, ¡mantén una actitud positiva! Por algo hacemos el Reto todos juntos, en grupo, en comunidad. Para echarnos porras, darnos aliento, aconsejarnos. Si tienes dudas, consulta a tus instructores. No importa que ya lleves años practicando, trabajamos para ti. Podemos platicar antes o después de la clase, o puedes solicitar una asesoría. Si ves que alguno de tus compañeros de Reto empieza a fallar, apóyalo, quizás en otro momento tú también necesites aliento. Vamos juntos. Cada quien es responsable de sí mismo, pero estamos para echarnos la mano. ¡Y verás que cuando terminemos, cuando estemos en la fiesta de fin del Reto, te sentirás mejor que nunca y querrás seguir practicando con constancia y disciplina! Que, a fin de cuentas, uno no “hace” yoga, uno “practica”.

¡Mucha suerte!