¿Es demasiado tarde ya?

¿Es demasiado tarde ya?
Por: Nydia Molina

Puede que tenga usted cincuenta o sesenta años y se pregunte si no es demasiado tarde ya para abordar la práctica del yoga. Una parte de su mente le dice ¨Adelante¨ y otra parte de su mente duda.

¿Qué parte de su mente es la que duda? Tal vez sea miedo. ¿Qué produce ese miedo? La mente está jugando triplemente con usted. Una parte quiere seguir adelante, otra duda, y otra crea miedo. Los tres estados son causados por la misma mente. El tronco es el mismo pero el árbol tiene muchas ramas. La mente es la misma, pero los contenidos de la mente son contradictorios. Y nuestra memoria también nos juega malas pasadas, al reaccionar fuertemente sin darle oportunidad a nuestra inteligencia para pensar.

¿Por qué gusta un anciano del sexo? ¿Por qué no piensa para nada en su edad? Si ve a una jovencita, enseguida su mente empieza a divagar, aunque ya no tenga capacidad física. Pídale sin embargo que haga un poco de yoga, o algo para mantener la salud. Dice: ¨ ¡Bah! yo ya soy muy viejo¨. Así pues, la mente es creadora y destructora. Por un lado, la mente nos crea y por otro nos destruye.

A todos se nos da muy bien excedernos en lo malo. Para eso la edad no cuenta; pero para una cosa buena sí que cuenta. ¡Deberíamos más bien cometer excesos en cosas buenas!

A cierta edad, el cuerpo empieza a decaer. Si no hacemos algo, dejamos incluso de suministrar sangre a zonas a las que antes sí suministrábamos. Al realizar asanas hacemos que la sangre nutra las extremidades y las profundidades de nuestro cuerpo, de forma que las células se mantengan sanas. Pero si decimos ¨No, ya estoy viejo¨, la circulación sanguínea se retira. Si la lluvia no cae, sobreviven la sequía y la hambruna, y si no hacemos yoga, si no irrigamos el cuerpo, al producirse en nuestro cuerpo la sequía o la hambruna en forma de enfermedades incurables, nos limitamos a aceptarlas y disponernos a morir.

¿Por qué dejar que llegue la sequía cuando podemos irrigar el cuerpo? Si no pudiéramos irrigarlo, eso ya sería otro cantar. Pero cuando es posible irrigarlo, deberíamos sin duda hacerlo. El no hacerlo permite que las fuerzas ofensivas aumenten y que las fuerzas defensivas mengüen. La enfermedad es una fuerza ofensiva; la energía interna es una fuerza defensiva. A medida que crecemos, el poder defensivo va a menos y el poder ofensivo va a más. Así es como las enfermedades se introducen en nuestro organismo.

Un cuerpo que lleva a cabo una práctica yóguica es como un fuerte que mantiene alto su poder defensivo, de modo que el poder ofensivo en forma de enfermedades no puede introducirse en él a través de la piel. ¿Qué prefiere usted? El yoga ayuda a mantener el poder defensivo en un grado óptimo, y eso es lo que se denomina salud.

Un extracto tomado del libro El árbol del YOGA de B.K.S IYENGAR: No utilices palabras negativas al tratarse de la edad, ¡El cuerpo sigue a la mente! Nosotros mismos generamos nuestras enfermedades.

La práctica de Bikram Yoga nos permite mandar oxígeno a todas las partes de nuestro cuerpo y nos llena de energía, curamos y prevenimos enfermedades al realizar la practica en calor al mismo tiempo nutrimos y conectamos mente, cuerpo y espíritu.

¡Dale salud a tu vida, Ven y vive 90 minutos de meditación en movimiento!

Como dice Bikram Choudhury ¨ Nunca es demasiado tarde, nunca se está tan mal, nunca se es demasiado viejo, nunca se está demasiado enfermo para empezar de cero una vez más, para nacer de nuevo¨.